Los 18 ejercicios qigong siguen los principios del yin-yang, alternando firmeza y relajación, apertura y cierre, ascenso y descenso, avance y retroceso, exterior e interior. Todos los movimientos se sincronizan cuidadosamente con las fases de inspiración y espiración, mientras la mente se mantiene en un estado de atención propioceptiva. Este proceso favorece la resonancia con el ritmo natural del universo.
Qigong tradicional
Al igual que las series Shibashi 2 y Shibashi 3, esta colección de ejercicios se inicia con una postura estática denominada wújí o “vacío”. En ella, el practicante accede a un estado yin de quietud que gesta progresivamente el movimiento yang. La serie concluye con la postura estática de dāntián zhàn zhuāng, tras el retorno de la energía al origen o vacío primordial. De este modo, la práctica finaliza en el mismo punto en que comenzó, cerrando un ciclo completo tanto espacial como temporal y alternando lo estático con lo dinámico y lo sustancial con lo insustancial.
Cabe mencionar el ejercicio #6 remar en un lago tranquilo que realiza el trabajo de la apertura de las tres puertas internas que es fundamental para alcanzar una relajación profunda de la musculatura y permitir el reajuste del esqueleto en relación con el eje vertical Cielo-Tierra, principio estructural básico para el desbloqueo de las vías energéticas internas.
Inspiración en el taijiquan
La serie incluye cinco ejercicios inspirados en técnicas del tàijíquán estilo Yang:
#5 Mover los brazos hacia atrás (rechazar el mono)
#9 Girar el cuerpo y empujar con la mano
#10 Mover las manos como nubes
#12 Empujar las olas del mar (empuje de la cola del gorrión)
#14 Proyectar el puño al frente
Estos movimientos han perdido su carácter marcial original, ya que se ejecutan con fines terapéuticos. Por esta razón, la serie también es conocida como Taiji Qigong Shibashi.
Entre los ejercicios de procedencia marcial destaca especialmente el #12 empujar las olas que consiste en una acción de empuje destinada a tonificar y fortalecer los riñones. Este ejercicio aparece de manera constante en las tres series —primera, segunda y tercera— y ocupa en todas ellas la duodécima posición dentro del conjunto de dieciocho ejercicios. Esta reiteración refleja la atención que Lin Hou Sheng otorgaba al riñón, considerado en la MTC como raíz de la vitalidad y depósito de la esencia (jīng).
Técnicas de mano y de pie
Los ejercicios integran 3 técnicas de manos: la palma de sauce, palma de empuje y el puño vacío y 3 técnicas de pie: pies separados (kāibù), paso de arco (gōngbù) y apoyo sobre una sola pierna (dúlìbù).
Cada ejercicio se repite seis veces; y en los ejercicios asimétricos de mano, se repiten 3 parejas alternando izquierda y derecha y en los ejercicios asimétricos con pie adelantado #11 Hundir las manos en el mar y mirar el cielo #12 Empujar las olas del mar #13 Desplegar las alas como una paloma, se realizan 6 repeticiones a cada lado primero izquierda y luego derecha. La serie tiene una duración aproximada de dieciocho minutos y suele practicarse con un acompañamiento musical específico que regula el ritmo de ejecución.
Beneficios para la salud
Como en las demás series, los ejercicios actúan de forma directa sobre la columna vertebral, mediante flexiones y torsiones, y movilizan el conjunto de las articulaciones. Destaca asimismo la regulación de las funciones de los órganos internos y el equilibrio en la circulación del qi en los doce meridianos principales y en los dos extraordinarios, Dū y Rèn.
Con una práctica constante, el practicante accede al denominado “estado qigong”, resultado de la integración armónica de cuerpo, respiración y mente. El Shíbāshì favorece la fluidez energética y, en consecuencia, regula los sistemas nervioso, respiratorio, digestivo y cardiocirculatorio. Contribuye al equilibrio emocional, agudiza las facultades mentales y mejora la movilidad articular, fortaleciendo especialmente la musculatura de las piernas. Por su sencillez, eficacia y beneficios globales, se considera un método idóneo para el mantenimiento integral de la salud.
Nombre de los ejercicios
Apertura: wújí zhàn zhuāng
- Regular cuerpo, respiración y mente · Qǐ shì tiáo xī
- Abrir el pecho y el corazón · Kāi kuò xiōng huái
- Dibujar un arcoíris · Huī wǔ cǎi hóng
- Separar las nubes · Lún bì fēn yún
- Mover los brazos hacia atrás · Dìng bù dào juǎn gōng
- Remar en un lago tranquilo · Hú xīn huá chuán
- Alcanzar el sol con la mano · Jiān qián tuō qiú
- Girar el cuerpo para contemplar la luna · Zhuǎn tǐ wàng yuè
- Girar el cuerpo y empujar con la mano · Zhuǎn yāo tuī zhǎng
- Mover las manos como nubes · Mǎ bù yún shǒu
- Hundir las manos en el mar y mirar el cielo · Lāo hǎi guān tiān
- Empujar las olas del mar · Tuī bō zhù làng
- Desplegar las alas como una paloma · Fēi gē zhǎn chì
- Proyectar el puño al frente · Shēn bì chōng quán
- Volar como una oca salvaje · Dà yàn fēi xiáng
- Girar la rueda · Huán zhuǎn fēi lún
- Botar en el suelo una pelota · Tà bù pāi qiú
- El qi regresa al origen · Àn zhǎng píng qì
Clausura: dāntián zhàn zhuāng
Realización de los ejercicios
Apertura: Wújí Zhàn Zhuāng
El practicante, en postura estática, integra en una sola unidad la posición del cuerpo, la respiración y la mente con el fin de acceder al denominado estado qigong. El cuerpo se establece alineado y relajado; la respiración se vuelve suave y continua; y la mente se aquieta, liberándose del flujo discursivo para centrarse de manera estable en el área del dāntián. En esta condición de quietud atenta, el movimiento se gesta de forma natural: del silencio corporal y mental emerge progresivamente la dinámica del gesto.
Esta postura inicial es un proceso de regulación global que prepara el cuerpo, la respiración y la mente, creando las condiciones internas necesarias para que el qi pueda manifestarse, circular y transformarse de manera armónica.
(Ver anexo 1: postura wújí al final del documento.)
1 Despertar el qi
Este ejercicio establece una primera regulación energética en movimiento, armoniza el eje vertical del cuerpo. En qigong, el movimiento no se concibe como una acción exclusivamente mecánica o muscular. Cada gesto externo genera una respuesta interna, y cada transformación interna se expresa en el exterior. Cuando el movimiento es armónico, continuo y relajado, la dinámica interna se armoniza de manera correspondiente. De ahí el principio fundamental según el cual lo exterior se refleja en el interior.
Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), las manos ascienden suavemente por delante del cuerpo y descienden después. Este gesto simple regula el eje ascendente y descendente del qi: cuando las manos ascienden, la energía acompaña el movimiento en sentido de elevación; cuando descienden, el qi desciende. Repetir el ejercicio 6 veces.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención conduce el flujo continuo de qi en el interior y el exterior del cuerpo.
. Punto clave: las manos ascienden únicamente a la altura de los hombros, sin sobrepasarlos.
2 Abrir el pecho y el corazón
Este ejercicio armoniza la energía del pulmón y del corazón, y contribuye a regular las funciones de los sistemas respiratorio y cardiovascular. Asimismo, activa el punto Shanzhong (Ren 17), centro fundamental para la regulación del qi torácico.
Los pulmones gobiernan el qi y controlan la respiración. Son los responsables de captar la energía pura de la naturaleza y participan activamente en la generación de la energía adquirida (Zong Qi). Asimismo, regulan los movimientos energéticos de ascenso, descenso, entrada y salida del cuerpo. Dado que todos los vasos sanguíneos convergen en los pulmones, estos también desempeñan un papel esencial en la promoción de la circulación sanguínea. La apertura consciente de la caja torácica durante el ejercicio favorece la apertura pulmonar, facilita su función fisiológica y alivia de manera eficaz trastornos respiratorios, palpitaciones y otros síntomas asociados.
El corazón gobierna los vasos sanguíneos y regila la circulación de la sangre. Cuando la circulación es armónica, el practicante presenta una tez sonrosada, un pulso tranquilo y firme, y ausencia de opresión torácica. En este sentido, el ejercicio posee efectos paliativos en afecciones relacionadas con el corazón y la región del pecho, favoreciendo una circulación fluida y una sensación de apertura torácica.
Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), las manos ascienden suavemente por delante del cuerpo y se abren a los costados. Después se cierran y descienden. Repetir el ejercicio 6 veces.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender y abrir de las manos y espirar al cerrarlas y descenderlas.
. La atención guía el movimiento energético: ascender, abrir, cerrar y descender.
. Punto clave: mantener los hombros relajados en todo momento.
3 Dibujar un arco iris en el cielo
Este ejercicio amplía la capacidad respiratoria, fortalece la estructura torácica y cultiva una relación armónica entre expansión interna y apertura corporal. Regula de manera específica las funciones del Pulmón, órgano que gobierna el qi y controla la respiración. En la Medicina Tradicional China, el Pulmón no solo capta el qì puro del Cielo —la energía de la naturaleza—, sino que desempeña un papel central en la dinámica energética global del organismo: participa en la formación del qì adquirido (hòu tiān zhī qì) y gobierna los movimientos fundamentales de ascenso, descenso, entrada y salida de la energía. La apertura, expansión y recogimiento rítmico de la caja torácica que se producen durante este ejercicio actúan directamente sobre la región pulmonar, favoreciendo su función fisiológica y optimizando la difusión del qì.
Este mecanismo contribuye a aliviar de forma eficaz alteraciones respiratorias, palpitaciones y otros síntomas asociados al desequilibrio del qi pulmonar.
Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), el peso se transfiere de un pie al otro mediante la flexión y extensión alternada de las piernas. Simultáneamente, las manos como si fueran pinceles diseñan un arcoíris en el cielo. Repetir el ejercicio 6 veces alternando a izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña la rotación de la cabeza a izquierda y derecha.
. Inspirar hacia la derecha y espirar hacia la izquierda.
. La atención dirige el movimiento de las manos.
. Punto clave: mantener un ritmo fluido en el cambio de peso entre los pies, coordinando la flexión de la rodilla que queda alineada con la punta del pie.
4 Separar las nubes
Regula la energía en el Sanjiao o triple calentador que comprende todos los órganos situados en el pecho y el abdomen y es un mensajero de vitalidad, su función principal es movilizar los tres tipos de energía para distribuirla a todos los órganos. El triple calentador vehicula la circulación de la energía original y distribuye el agua y los fluidos. Los movimientos de energía: ascenso, descenso, entrada, salida y transporte y descarga de líquidos corporales dependen de la gestión del triple calentador.
Dede la postura Kaibu, el practicante asciende las manos por delante del cuerpo y las desciende por el lateral del cuerpo. De esta forma abre las tres cavidades del triple calentador: inferior, media y superior, para facilitar es ascenso de la energía.
Repetir el ejercicio 6 veces.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descender las manos
. La atención conduce la energía en un movimiento ascendente y descendente
. Punto clave: voltear las manos hacia arriba a la altura del cuello
5 Mover los brazos hacia atrás
Este ejercicio fortalece el riñón que es la base física y vital del practicante. El fortalecimiento del yin del Riñón constituye la base material que sustenta al yang renal, mientras que la tonificación del yang del Riñón representa la expresión funcional externa del yin. La armonía dinámica entre ambos aspectos se considera un indicador fundamental de equilibrio fisiológico y vitalidad; por el contrario, su disociación se interpreta como un factor determinante en la génesis de la enfermedad. En la MTC, el Riñón es comprendido como la raíz tanto del Agua como del Fuego en el organismo.
La cintura es la casa del riñón, desde la postura kaibu, el movimiento de rotación de la cintura, a izquierda y derecha, dirige los brazos. Las manos se sitúan al frente y gracias al movimiento de la cintura se abren relajadamente, una queda al frente y otra atrás, cuando la cintura regresa a su posición original la mano atrasada empuja al frente y la adelantada se sitúa en cintura. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo
. Inspirar al girar hacia atrás y espirar al empujar al frente.
. La atención dirige una acción suave de empuje.
. Punto clave: los hombros se mantienen alineados y relajados
6 Remar en un lago tranquilo
El movimiento serpenteante de la columna vertebral, activado por el giro de las manos hacia delante, favorece la apertura de las tres puertas internas: la región lumbar, la dorsal y la cervical.
El trabajo de apertura de estas tres puertas internas resulta fundamental para alcanzar una relajación profunda de la musculatura y permitir el reajuste del esqueleto en relación con el eje vertical Cielo-Tierra, principio estructural básico para el desbloqueo de las vías energéticas internas.
El ajuste del esqueleto se basa en la alineación de la estructura ósea y en el reajuste progresivo de los distintos segmentos que la componen, con el objetivo de generar espacios articulares que faciliten la libre circulación del qi. Este proceso posibilita ajustes precisos del sistema osteoarticular, imperceptibles a la vista, pero capaces de modificar los patrones energéticos del cuerpo. El trabajo implica movimientos suaves y continuos de la columna vertebral, favoreciendo la relajación de la musculatura profunda y permitiendo que las vértebras se liberen, lo que facilita el inicio del flujo armónico del qi.
Puertas internas y su función energética
Puerta Baja (Weilu Guan), conectada con el punto Mingmen (Du4): regula el movimiento de qi y xue desde el tronco hacia las piernas y desde las piernas hacia el tronco.
Puerta Media (Jiaji Guan), conectada con el punto Zhiyang (Du9): regula el movimiento de qi y xue desde el tronco hacia los brazos y desde los brazos hacia el tronco. Esta región constituye un área de intercambio energético entre el tórax y el estómago.
Puerta Alta (Yuzhen Guan), conectada con el punto Fengfu (Du16): regula el movimiento de qi y xue desde el tronco hacia la cabeza y desde la cabeza hacia el tronco.
Tanto durante la inspiración como durante la espiración, el movimiento de la columna se inicia siempre en las vértebras lumbares, las más grandes y estructuralmente estables, y progresa de forma secuencial hacia las vértebras dorsales y cervicales. Repetir el ejercicio 6 veces.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. Mirada periférica.
. Inspirar al estirar las piernas y subir las manos por detrás y espirar al relajar las piernas y bajar las manos por delante del cuerpo.
. La atención está focalizada en el movimiento ondulante de la columna.
. Punto clave: el movimiento es secuencial, lumbar, dorsal y cervical.
7 Alcanzar el sol con la mano
Este ejercicio tiene como finalidad principal ventilar el exceso de calor del Corazón mediante el enfriamiento aportado por el Agua del Riñón. Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, la relación Corazón–Riñón constituye un eje fundamental del equilibrio interno, al integrar el polo superior asociado al Fuego, la actividad y la conciencia con el polo inferior relacionado con el Agua, el reposo y la raíz vital. Al armonizar la energía del Corazón y fortalecer simultáneamente la del Riñón, el ejercicio consolida su vínculo funcional y favorece la estabilidad global del organismo.
Desde la postura Kaibu, la cintura rota 90º y proyecta la mano que “alcanza el sol”, para posteriormente descenderlo con un movimiento continuo y fluido. La cintura, considerada en MTC como la “casa del Riñón”, dirige el gesto; su rotación es ágil, elástica y sin tensiones. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada encuadra el sol en alto.
. Inspirar al elevar la mano y “tomar el sol” y espirar al descenderlo.
. La atención se centra en el descenso de la energía.
. Punto clave: levantar del talón del pie, para facilitar el giro de cintura a 90º. La mano sube a la altura de la cara.
8 Girar el cuerpo para contemplar la luna
El ejercicio dirige la atención plena y continua al ascenso del Agua del Riñón para apaciguar el Fuego del Corazón. Constituye la dinámica complementaria e inversa del ejercicio precedente, Alcanzar el sol con la mano, compartiendo ambos los mismos beneficios energéticos y terapéuticos.
Tal como señala la Medicina Tradicional China, el Corazón y el Riñón deben mantenerse en equilibrio constante, ya que representan los dos polos fundamentales del yin y el yang. La energía del Corazón, ubicada en el jiao superior, y la del Riñón, en el jiao inferior, se hallan en un intercambio permanente entre arriba y abajo. Este principio se denomina clásicamente “asistencia mutua de Agua y Fuego” o “asistencia mutua de Corazón y Riñón”.
Desde la postura Kaibu, la cintura rota y proyecta ambas manos hacia atrás en alto, con las palmas orientadas al cielo. A continuación, regresar a la posición inicial. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada encuadra la luna detrás en alto.
. Inspirar al girar el cuerpo y dirigir la mirada hacia la luna y espirar al regresar a la posición original.
. La atención conduce el ascenso de la energía del Riñón.
. Punto clave: las rodillas permanecen orientadas al frente, garantizando la estabilidad y el correcto alineamiento.
9 Girar el cuerpo y empujar con la mano
Este ejercicio tiene como objetivo regular las funciones del hígado, órgano clave en la Medicina Tradicional China por su papel en la planificación y la libre circulación del qi en todo el organismo. El hígado asegura una distribución expansiva y armoniosa de la energía, lo que contribuye tanto a la vitalidad física como al equilibrio emocional.
Asimismo, el ejercicio favorece la regulación del volumen de sangre. Durante el movimiento de proyección de la palma, la sangre nutre músculos y tendones; al regresar la mano y relajar el cuerpo, la sangre retorna al hígado, contribuyendo a la recuperación energética. Este proceso refleja el principio clásico según el cual el movimiento activa la circulación y el reposo permite la restauración.
La expansión radial del movimiento, propia del comportamiento del elemento Madera, facilita la libre circulación del qi y promueve la estabilidad emocional. Cuando el qi del hígado fluye de forma armónica, los tendones conservan su elasticidad y el cuerpo mantiene fuerza y coordinación.
Desde la postura Kaibu, las manos se colocan inicialmente sobre los puntos Zhangmen (H13), con el fin de armonizar las funciones de hígado y bazo. A continuación, se proyecta una palma hacia el lateral con una acción de empuje, se relaja el gesto y se regresa la mano al punto de partida. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada encuadra la acción del empuje
. Inspirar al recoger la mano y espira al proyectar el empuje.
. La atención está focalizada en el empuje de la palma hacia el lado.
. Punto clave: las rodillas permanecen siempre orientadas al frente, garantizando la estabilidad y el correcto alineamiento. Principio del formulario
10 Mover las manos como nubes
Este ejercicio fortalece las funciones del Bazo y del Estómago y, en consecuencia, mejora el funcionamiento del sistema digestivo. Desde el punto de vista energético, estimula los procesos de transformación y transporte del qi y favorece una distribución equilibrada de la energía en el tronco y las extremidades.
Desde la postura kāibù (pies separados al ancho de las caderas), el peso se transfiere suavemente de un pie al otro mientras la cintura gira de manera continua, conduciendo el movimiento de las manos hacia la izquierda y hacia la derecha, con las palmas orientadas hacia el interior. Este movimiento, conocido como “mover las manos como nubes”, procede del tàijíquán estilo Yang. Repetir el ejercicio 6 veces, alternando a izquierda y derecha.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada acompaña el movimiento del cuerpo.
. Inspirar hacia la derecha y espirar hacia la izquierda.
. La atención está centrada en el movimiento de las manos.
. Punto clave: la mano del brazo superior no sobrepasa la altura del hombro y el codo se orienta hacia abajo. La rodilla flexionada está alineada con la punta del pie.
11 Hundir las manos en el mar y mirar el cielo

12 Empujar las olas del mar

13 Desplegar las alas como una paloma

14 Proyectar el puño al frente

15 Volar como una oca silvestre

16 Girar la rueda

17 Botar en el suelo una pelota

18 Regresar al origen

Guī Yuán, o “retorno al origen”, representa el proceso de conducir conscientemente la energía armonizada durante la práctica a su fuente primordial: el dāntián inferior. Tras haber activado y hecho circular el qi por órganos, meridianos y estructuras corporales, este ejercicio recoge la energía dispersa y la guía de nuevo hacia el centro para ser conservada y nutrir la vitalidad profunda.
Desde una perspectiva filosófica, este gesto refleja el principio taoísta del retorno al vacío, en el que toda manifestación vuelve a su estado potencial. Este retorno promueve la longevidad, la armonía interna y un estado de quietud dinámica que trasciende la ejecución técnica y se prolonga más allá de la práctica formal.
Dede la postura Kaibu, el practicante asciende las manos por los lados del cuerpo y las desciende por delante hasta llegar al dantian. Repetir el ejercicio 3 veces.
Durante la práctica tener en cuenta los siguientes puntos:
. La mirada está orientada hacia el interior.
. Inspirar al ascender las manos y espirar al descenderlas.
. La atención se centra en el movimiento de descenso y recogimiento.
. Punto clave: mantener los hombros relajados, sin elevarlos.
Clausura: postura estática Dāntián Zhàn Zhuāng
La serie finaliza con una postura estática en la que las manos se posan suavemente sobre el bajo abdomen. El practicante permanece unos minutos focalizando la atención en el dāntián inferior, permitiendo que la respiración se estabilice y que la energía recogida se asiente de forma natural.
En la quietud profunda, el cuerpo, la respiración y la mente retornan a la unidad, concluyendo el ciclo de la práctica.
Anexo 1: Postura Wuji
La respiración es abdominal natural. La mente se aquieta y emprende un retorno al origen. Desde la multiplicidad de las “diez mil cosas”, el practicante reconduce conscientemente la experiencia hacia la unidad: integra el juego de yin y yang en el Taiji y, más allá aún, disuelve la distinción entre sujeto y objeto en la vacuidad primordial del Wuji.
Este “vacío” no es ausencia ni negación, sino estado potencial indiferenciado, matriz silenciosa previa a toda manifestación. Reposar en Wuji es regresar al Origen (Guī Yuán), fuente de la que emergen los fenómenos y a la que inevitablemente retornan. En ese retorno, la mente se abre a una percepción directa y unitaria.
Las claves de la postura

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visualiza el video shibashi 1, vista posterior, con la demostración realizada por el maestro RUZIYI
revisión shibashi · shi ba shi · NLS 7/2026
