Menopausia

Segunda Primavera, es el denominativo que aplican en China para designar a aquella etapa que transcurre con el cese del Agua Celestial o Menstruación y que representa para la mujer una progresión natural de vida, plena de nuevas oportunidades.

Según explica el Huang Di Nei Jing, obra cumbre de la Medicina Tradicional China, la vida de la mujer se estructura en ciclos de 7 años. A los 7 años de edad la niña empieza a fortalecer el Qi, cambia la dentición de leche y el cabello crece con brillo y vigor. A los 14 años, ya fortalecido el Qi del riñón, el caudal de energía yin es abundante en el canal Ren Mai o de la Concepción y la sangre colma el canal Chong Mai o Central, es entonces cuando aparece la primera menstruación y la niña se convierte en mujer. La etapa de los 21 a los 28 años coincide con la madurez y fecundidad de la mujer. Tras 5 ciclos de 7 años, es decir a los 35 años, continúa una etapa en la que el bazo empieza a trabajar más lento, por tanto, el Qi, la sangre y la esencia postnatal empiezan a disminuir paulatinamente. A los 49 años, la sabiduría del cuerpo regula las reservas de Qi, sangre y esencia postnatal, y empieza a detener las descargas de sangre del útero para conservar los recursos y por ende retrasar el proceso de envejecimiento. La sangre y la esencia ya no se pierden mensualmente y la mujer mantiene su energía y vitalidad, rejuvenece y revive su segunda primavera….

Los chinos de la antigüedad llamaron a la menstruación Agua Celestial o Tian Gui, el ideograma Tian representa el verdadero Qi que desciende del cielo y el ideograma Gui significa agua, con todas sus connotaciones de esencia primordial y vital.

La segunda primavera es un periodo de reajuste energético, la mujer requiere un tiempo para reequilibrar nuevamente su energía interna. El proceso puede durar solo unos meses, a veces más de un año. La no adaptación al cambio es lo que en occidente denominan el síndrome de la menopausia.

Al disminuir la energía Yin se rompe el equilibrio yin/yang. El Yang se excede y en su comportamiento fuego, calienta y asciende hacia los hombros y la cabeza, expresándose en la piel y provocando sofocos y sudoración nocturna. El exceso de Yang, también puede provocar alteraciones del sueño.

Dormir poco y mal implica mal humor y agitación, lo que comporta un estancamiento de qi en el hígado que agrava la deficiencia de sangre que se traduce en calor que asciende de forma descontrolada provocando malestar continuo durante todo el día e irritabilidad ante cualquier tema por insignificante que sea, por lo que el proceso se convierte en una rueda sin fin que se auto perpetua.

La deficiencia de energía Yin y sangre desequilibra el funcionamiento del corazón que es la sede del Shen o mente, lo que resulta en falta de atención y concentración y pérdida de memoria, factores que dan paso a cuadros de ansiedad y nerviosismo: la mente está agitada y dispersa y se requiere mucho esfuerzo para realizar cualquier trabajo que implique concentración y precisión. También pueden aparecer palpitaciones y dolor de cabeza.

El riñón desajusta su equilibrio yin/yang debido a la pérdida de energía Yin, principal causa de envejecimiento. Los riñones en MTC son la raíz de la vida, gobiernan la medula espinal, medula ósea, cerebro, huesos y vejiga, también los oídos, el pelo y los dientes, cuando el riñón se debilita con el paso del tiempo estas partes orgánicas disminuyen su rendimiento. Por este motivo cuando envejecemos, perdemos facultades mentales, disminuye la densidad ósea y pueden aparecer perdidas de orina. Se pierde audición y se predispone a padecer tinnitus y acúfenos. El pelo y los dientes empiezan a caerse … todo son señales del consumo irreversible de la esencia del riñón.

Dado que el bazo también se debilita, tendremos menos Qi, Sangre y otros líquidos corporales que hidratan el cuerpo, esta disminución de humedad se manifiesta en forma de molestias y sequedad vaginal, también pelo, piel y uñas secas. A partir de los 35 años, cuando las funciones del bazo ralentizan, asoman las primeras arrugas en la cara, además el bazo controla los músculos por lo que algunos pierden su tono y elasticidad. El desequilibrio de la energía del bazo predispone a un aumento de peso, especialmente en aérea del abdomen y caderas. Es aconsejable comer poco y bien varias veces al día, hay que evitar alimentos de naturaleza fría o crudos pues conllevan un sobreesfuerzo para el Bazo que tiene que solicitar qi y calor al riñón para conseguir la transformación y transporte de los alimentos. Además los alimentos fríos, bajan la temperatura interna y entonces el metabolismo tiene que generar calor para equilibrarla, lo que causa una disminución de la humedad que provoca a la vez más sofocos. La ingesta de alimentos debe evitar productos lácteos y grasos. Lo más indicado son comidas templadas y siempre cocinadas.

La práctica continuada de Qigong específico para la mujer es muy adecuada durante la Segunda Primavera. Los ejercicios nutren el Yin y controlan el Yang y devuelven el equilibrio energético a la mujer. Tonifican y vigorizan el riñón, el hígado y el bazo, calman el fuego del corazón. Tranquilizan el Shen aportando a la practicante bienestar físico, equilibrio emocional y calma mental para revivir una Primavera Eterna ...

nuria leonelli 

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