Insomnio

Dormir es una necesidad vital del hombre que se sitúa en la base de la pirámide de Maslow, sin embargo existen determinados factores externos que modifican los hábitos del sueño, especialmente la duración, por lo que dormir puede interpretarse como una respuesta adaptativa al entorno. Si observamos la naturaleza vemos que todos los mamíferos, aves y reptiles duermen. Los anfibios y los peces entran en un estado de tranquilidad total que puede equivalerse al sueño. Los conejos duermen mucho porque cuentan con un lugar seguro donde resguardarse. Los leones son depredadores que duermen con plena seguridad y donde les place durante mucho tiempo. Sin embargo los animales que son presas de otros y no tienen un lugar donde ocultarse, como por ejemplo el ciervo, duermen muy poco, dado que tienen que permanecer en situación de alerta constante. Hay algunas especies de mamíferos como el delfín nariz de botella o la marsopa que duermen alternando cada vez un hemisferio cerebral: cuando uno se mantiene en alerta, el otro consigue relajarse.
Dormir poco o mal no es una enfermedad, es un síntoma, por tanto la solución no es un medicamento. El insomnio es la respuesta adaptativa a un estilo de vida que conlleva mantener un estado de alerta y sufrir un continuo estrés emocional y mental para no ser víctima de depredadores. El insomnio es uno de los trastornos del sueño más común que afecta a una gran parte de la sociedad actual y comprende insomnio inicial o dificultad para conciliar el sueño, insomnio intermedio o despertares frecuentes durante la noche e insomnio terminal en el que se despierta muy temprano por la mañana sin conseguir conciliar el sueño de nuevo. Comporta cansancio, irritabilidad, mal humor, falta de concentración durante todo el día que predispone a dormir de nuevo poco y mal por la noche creando un ciclo que se auto perpetua.
Respetar los ritmos de trabajo y descanso, mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente, dedicar el merecido tiempo a la familia y amigos, desarrollar hobbies y actividades recreativas son todos ellos caldo de cultivo para dormir con calidad y cantidad. En contrapartida dormir las suficientes horas y bien es fundamental para conseguir mayor calidad de vida pues durante el estado de sueño se restaura y repara tanto el cuerpo como la mente.
Gracias a la postura de acostado, el cuerpo mantiene una gran superficie de contacto con el colchón o soporte lo que permite a los músculos, huesos y articulaciones que forman el aparato locomotor relajarse y liberar las tensiones acumuladas durante el día. La posición horizontal facilita una mejor circulación sanguínea dado que la sangre venosa requiere de menos esfuerzo para regresar al corazón. Fortalece el sistema inmunológico, aumenta sus defensas y lo vuelve más resistente a las enfermedades. La respiración se ralentiza y es más profunda aportando el adecuado oxigeno a todas las células. Durante las horas de sueño el cerebro procesa toda la información asimilada durante el día, dormir bien mejora la capacidad de concentración, memoria, aprendizaje, psicomotricidad y coordinación. Cuando dormimos reducimos el gasto energético, de hecho, la Medicina Tradicional China entiende las horas de sueño como un proceso de acumulación energética.
Además dormir con calidad y cantidad supone un tratamiento natural de belleza: la piel descansa y regenera sus células, las arrugas se distienden y el cutis amanece más terso, fresco y luminoso. Los ojos están más vivos y la mirada se vuelve brillante. Parece una forma demasiado simple para una sociedad gobernada por la complejidad y las tecnologías avanzadas pero solo tienes que hacer una prueba: mirate al espejo y comprobarás tú misma la diferencia entre haber dormido como una marmota o haber pasado la noche en vela. El sueño profundo libera una hormona llamada leptina que provoca una sensación de saciedad que se mantiene durante todo el día y ayuda a eliminar el sobrepeso.
Cambiar el estilo de vida para dormir mejor no es fácil. Tampoco es imposible.
También podemos modificar algunos hábitos que nos conduzcan a un sueño reparador:

. Acostarse y despertarse cada día a la misma hora y mantener un hábito constante de vigilia y sueño.
. Cenar moderadamente, no comer picante, ni grasas y no ingerir cafeína, ni alcohol
. Mantener la habitación oscura, silenciosa y templada.
. El colchón y la almohada deben ser cómodos y adecuados
. Bañarse o ducharse con agua templada o caliente
. Escuchar música relajante o leer contenidos distendidos
. Utilizar pijama y sabanas de algodón para evitar la electricidad estática
. Eliminar campos electromagnéticos cercanos a la cama

Cuando practicamos qigong entramos en resonancia con los ritmos yin y yang de la naturaleza, los mismos que rigen el trabajo y el descanso, la vigilia y el sueño, el día y la noche para alcanzar una sensación de armonía y paz

nurialeonelli 

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